Pasou tempo xa dende que comecei a escribir esta historia, polo de agora inacabada, en castelán.
Sabía perfectamente como rematala, pero coma sempre, as miñas historias andan a bulir na miña cabeza, sen pasar definitivamente a papel.
Vou ir pouco a pouco subindo eiquí ese relato e se cadra, de paso tamén o remato.
-VAMPIROS-
I
Morgana
Cuando tenía 20 años me quedé sola, pues Micael, mi mejor amigo desde que éramos unos niños desapareció…Se había ido a estudiar a Austria, después de prometerme que vendría durante las vacaciones de navidad a visitarme, pero no lo hizo…llegó el verano y tampoco vino…le escribí cientos de cartas y nunca me contestó…Micael no tenía familia y yo estaba desesperada pues no había nadie a quien pudiese preguntarle por mi amigo. Había juntado unos ahorrillos para comprarme un ordenador nuevo, pero decidí gastarlos en un viaje a Austria las siguientes navidades. Fuí a buscarlo a la dirección a la que escribía las cartas pero allí me dijeron que no sabían nada de él, que había pagado tres meses por adelantado cuando llegó pero a los pocos días desapareció y nunca regresó.Me pasé toda mi estancia en Austria tratando de averiguar lo que había sucedido pero nadie pudo aclararme nada, sus compañeros de clase a penas llegaron a conocerlo y él no tenía amigos en ese país. Regresé hundida a casa, pues esa era mi última esperanza de encontrar a Micael.Despues de ese viaje comencé a pasarme todos los días por el cementerio de mi pueblo.

Allí era en dónde pasaba la mayoría de mi tiempo libre cuando Micael estaba conmigo. De hecho allí nos conocimos…solo teníamos cuatro años y habíamos ido al entierro de un vecino con nuestros padres. Recuerdo sus ojitos oscuros observándome mientras se escondía detrás del abrigo de su papá. Creo que en ese instante me enamoré de él. Nos encantaba jugar allí al escondite cuando hacía sol y refugiarnos en la capilla cuando llovía. Cuando ya éramos unos adolescentes continuamos encontrándonos en aquel lugar para charlar. Siempre estábamos juntos y en el pueblo se rumoreaba que éramos novios, aunque no era verdad. Bueno, una vez estuvimos a punto de besarnos…fue un día que habíamos ido a la playa a recoger conchas, buscábamos una lo bastante bonita para hacerle un regalo a alguien a quien los dos apreciabamos; los dos vimos una magnifica y supimos que esa era la ideal, ambos nos agachamos a la vez para recogerla y nos quedamos mirándonos a los ojos,

no se que pasó en ese instante pero de pronto nos acercamos y cuando nuestras bocas iban a rozarse, una ola nos alcanzó y nos mojó hasta los tobillos, nos caimos del susto y acabamos mojándonos por completo. Estuvimos riéndonos de eso durante horas y olvidamos lo que había estado a punto de suceder, o por lo menos, nunca hablamos de ello…
Me pasé todo lo que quedaba de invierno y la primavera visitando el cementerio cada día. Una noche que no era capaz de dormir porque hacía mucho calor salí de casa para dar un paseo. Di unas vueltas por la plaza del pueblo y comprobé que no era la única que no podía dormir, el pub de mi amiga Marta estaba hasta los topes de gente, estuve un rato allí hasta que decidí regresar a casa, pero no sé porqué razón acabé en la puerta del cementerio. Entré y me dirigí hacia un ciprés centenario en donde Micael y yo habíamos grabado unas letras cuando teníamos trece años; decía “juntos por siempre” y habíamos jurado no separarnos nunca. Pero ahora él ya no estaba conmigo…Mientras caminaba hacia el ciprés sentí algo extraño, esa sensación de sentirse observado…me giré pero no vi nada y cuando comencé a caminar de nuevo casi me muero del susto al tropezarme con un gato. Era Tristán, el gato de mi vecina Inés.

Lo acaricié mientras me reía y le decía que era un gato malo, que me había asustado y seguí caminando. Un rosal trepaba por el tronco de ese ciprés y vi que había una rosa blanca. Me encantan las rosas blancas. Micael lo sabía y siempre me traía una cuando era posible. Quise coger esa rosa pero estaba demasiado alta. Salté pero no llegué. Salté otra vez, pero tampoco… aun me faltaba un buen trozo para alcanzarla pero me reí y salte de nuevo. Noté que me quedaba suspendida en el aire y me sorprendí, miré hacia atrás y casi me da un vuelco el corazón cuando vi que Micael me sostenía en sus brazos. No podía articular palabra, solo me quedé mirándolo, que guapo estaba! pero tenía algo extraño, su piel era tan blanca! Él sonrió y dijo:
-¿No la coges?
-Ah! sí!
Yo estaba tan sorprendida que me había olvidado de la rosa por completo.Agarré la flor y cuando me giré para mirarlo me dí cuenta de que los dos estábamos suspendidos en el aire, me asusté y tiré de la rosa con fuerza, me hice daño al clavarme sus espinas, así que la solté. Se cayó al suelo.Nosotros tambien descendimos y Micael se agachó para recoger la flor y dármela. Cuando extendí la mano para recogerla, Micael miró fijamente mi dedo meñique que estaba sangrando mientras mostraba un gesto extraño, casi agónico.

Yo me miré el dedo y para cuando volví a mirarlo a él, había desaparecido.
Estuve llamándolo durante horas y dando vueltas por el cementerio toda la noche pero no regresó. No quise moverme de ese lugar y cuando notaron mi ausencia en casa, se pusieron a buscarme por todo el pueblo hasta que me encontraron y me llevaron de regreso a la fuerza. Yo lloraba y no paraba de repetir que había visto a Micael y no quería irme de allí. Creyeron que había enloquecido y me encerraron en casa. Yo misma llegué a pensar que me había vuelto loca, ¿como era posible sino que Micael y yo pudiesemos estar flotando en el aire? Me pasé lo que quedaba de día encerrada en mi cuarto pero por la noche me escapé por la ventana. Ya lo había hecho cientos de veces cuando era una niña para reunirme con mis amigos y esta vez aun me resultó más fácil. Entré en el cementerio corriendo y registré el lugar como lo había hecho la noche anterior en busca de Micael, pero él no apareció. Lo llamé cientos de veces y al final me senté en las escaleras de la entrada a un panteón a llorar desesperadamente; no sé el tiempo que permanecí allí pero fueron muchas horas, ya casi no tenía fuerzas para regresar a casa pero tenía que hacerlo antes de que amaneciese o me ingresarían en una clínica si se enteraban de que me había escapado. Cuando el reloj de la iglesia del pueblo dió las seis, regresé apresuradamente a casa, pero la noche siguiente me volví a escapar…
Esta vez volví a recorrer todo el cementerio en busca de mi amigo y tampoco lo encontré. Me senté de nuevo a llorar en aquel panteón y al rato escuché el maullido del gato de mi vecina. Observé como saltaba por entre las rejas del portal de la entrada al cementerio y venia hacia mi. De pronto vi algo extraño, a la derecha, justo donde terminaba la reja de la puerta del camposanto, pude ver una rosa blanca. No recordaba haberla visto al llegar y además el rosal que trepaba por el muro del cementerio estaba seco…me acerqué hacia el portal y vi que una mano sujetaba la rosa. La reconocí al instante. Era la mano de Micael. me lancé a sus brazos y ya no quise soltarlo. Le supliqué que no volviera a abandonarme y me dijo:
-No, ya nunca me iré.
Estuvimos abrazados toda la noche sin hablar y cuando el reloj de la iglesia dió las seis me dijo que debía marcharse. Yo no quería dejarlo ir, temía perderlo de nuevo y comencé a llorar. Me prometió que a la noche siguiente volvería a estar allí y me advirtió que no le contase a nadie que lo había visto. Entonces desapareció.
Desde ese día nos hemos visto cada noche, unas veces en el cementerio y otras veces en mi cuarto.
Poco a poco fui comprendiendo lo que le pasaba a Micael. Me costó mucho entender que no estaba muerto, pero que tampoco estaba vivo, pero finalmente comprendí en qué se había convertido. Fuí descubriendo todos los secretos de la vida de un vampiro.
Y llegó el día en que quise serlo yo también…
Velahí vai o segundo capítulo:
II
Carta de Morgana a Paty
Suecia, 12 de enero de 2001.
Querida Paty, te escribo desde este país para terminar de explicarte aquello que en su día dejé por la mitad. Sabes que siempre has sido mi mejor amiga, la persona en la que siempre he confiado y la que mas me ha ayudado en todo. Ahora debo contarte un secreto; algo que solo saben unos pocos escogidos y quiero que tu pases a formar parte de esas personas privilegiadas. Sabes que siempre seremos amigas, a pesar de la distancia o cualquier otra barrera que trate de separarnos. Recuerdas el día que me encontraron sola en el cementerio a media mañana, despues de haber pasado allí toda la noche; hecha un ovillo junto al panteón de los García y en un mar de lágrimas, ¿verdad?
Ese día se corrió la voz por todo el pueblo de que había enloquecido, que no había superado la desaparición de Micael y estaba desquiciada… Sabes lo que pasó a partir de ese día. Estuve meses sin salir de casa y ninguno de mis amigos vino a visitarme, sólo tú querida Paty, que siempre has sido mi amiga ante todo y jamás me has fallado. Recuerdo como me traías rosas blancas, como sabes que lo hacía Micael; recuerdo cómo me hablabas con naturalidad, tú no me tratabas como a una enferma mental como todos los demás hacían; recuerdo cómo te esforzabas por animarme y cada día por la tarde venías a mi casa para contarme con pelos y señales como estaba todo en el mundo exterior: como la señora Inés se afanaba en sus labores de ganchillo mientras Tristán jugaba con los ovillos, como los gemelos de la Marga se peleaban por el amor de la hija de la peluquera, como a la sobrina del señor Ramón se le había caído un diente… También recuerdo como tratabas de convencerme para que me arreglara y saliera contigo a la calle a pasear, y eso todos los días, a pesar que uno tras otro yo siempre me negaba, pero tú…tú insistías incansablemente esperando poder conseguirlo al fin; recuerdo….son tantos recuerdos amiga, tantas las cosas bonitas que has hecho por mi! Un día, antes de que te marcharas a cenar, te confesé algo. Te dije que estaba bien cuerda, que no salía de casa porque no me daba la gana, que prefería hacerme la loca porque mi vida había cambiado. Ahora no me interesaba salir por el día sino durante la noche. Y eso era porque necesitaba encontrarme con alguien. Que a veces no salía porque él venía a mi cuarto y que él era Micael. Sé que en ese momento creiste que aun estaba mucho más loca de lo que pensabas, y no te culpo. Pero tú no me mirabas como a una loca, sino como a tu amiga y asentiste con la cabeza y me besaste en la frente. Dijiste: “Saluda a Micael esta noche de mi parte. Ahora debo de marcharme, me esperan para cenar” y con una sonrisa de amiga saliste de mi cuarto.
Eso es lo último que has sabido de mí hasta el día de hoy. Siento no haberme despedido de ti. Ahora te daré las debidas explicaciones y espero que sepas perdonarme. Lo que se había dicho en el pueblo y se publicó en la prensa fue que unos ladrones entraron a robar en nuestra casa y mataron a toda mi familia y a mí se me llevaron, que jamás se encontró mi cuerpo por lo que no se sabe mi paradero ni si estoy viva o muerta. Yo no podría afirmar que estoy viva o que estoy muerta, lo que sí te digo es que estoy bien.
Querida Paty no te asustes con mis palabras, sé que eres una mujer muy fuerte y muy valiente y aunque lo que vas a escuchar a continuación te resultará increíble sé que al final lograrás comprenderlo.
Ya no soy un ser humano Paty. Ahora soy una vampiro. Créeme Paty, te digo la verdad. Sé que la última vez que nos vimos yo estaba en una cama supuestamente afectada por algún tipo de locura, pero todo era fingido, como ese mismo día te confesé. También te conté que me veía cada noche con Micael… y así era amiga, nos veíamos en la noche porque durante el día él no podía hacerlo pues es un vampiro, es el vampiro que me convirtió a mí. Él fue convertido a vampiro en Austria, a los pocos días de llegar allá, no de forma voluntaria. Desde entonces ha tratado de llegar a mí y para ello ha tenido que pasar por muchas dificultades. Pero al fin llegó a buscarme. Estuvimos un tiempo felices viéndonos a escondidas pero el vampiro que convirtió a Micael lo perseguía. Se había empeñado en matar a todas aquellas personas a las que Micael amase y sabes que no son muchas, pues él no tiene familia, así que comenzó por un par de amigos que tenía en Francia y ahora venía a España a por mí. Micael creyó que el otro vampiro jamás se enteraría de mi existencia, pero los vampiros tenemos muchos poderes, entre ellos el de leer la mente y hasta que aprendes a controlar tu mente de vampiro, cualquier otro puede leer lo que piensas. Así se enteró Markus (así se llama el perseguidor de Micael) de lo mucho que Micael me quería. Markus no vino directo a matarme porque Micael no era el único vampiro que él había creado así que se entretuvo dando muerte a muchas otras personas antes de llegar aquí. Cuando Micael llegó a mi lado, creyó haber perdido a Markus de vista para siempre, pero eso sólo fue durante unos pocos meses. Esos meses fueron dichosos para Micael y para mí, aprendí muchas cosas de la vida de los vampiros y un día quise convertirme yo tambien por miedo a envejecer, morir, y perder a Micael. Yo lo amo Paty, yo quiero estar con él toda la eternidad. Pero Micael no solo me había explicado la parte bella de la vida de un vampiro: todas las facultades adquiridas, la inmortalidad, mantenerse eternamente joven… todo eso era muy bonito, pero ser vampiro tambien tiene sus calamidades y no son nada fáciles de llevar; por eso, aunque yo le había pedido más de una vez que me convirtiera, él siempre se negaba y me decía: “Espera un poco más chiquita, necesitas estar completamente segura” Él me amaba y aun no estaba seguro de si convertirme sería lo mejor para mí, pensaba que quizás fuese mejor estar juntos durante mi vida mortal y despues terminar él con la suya de vampiro.
Pero las cosas se precipitaron un día. Bueno, mejor dicho una noche… Estábamos los dos en mi cuarto riendo mientras veíamos unas fotos nuestras de cuando éramos unos críos (esas que estuvieron tanto tiempo colgadas en la escuela de primaria ¿recuerdas? las de los carnavales en las que tú ibas disfrazada de bruja y él y yo de vampiros, que ironía….) Entonces sentimos un estruendo tremendo que provenía de la cocina y a Loli pegar un grito estremecedor. Micael percibió que era Markus así que no nos quedaba más remedio que tratar de salvarme convirtiéndome en vampiro. Micael sabía como se hacía pero él nunca lo había hecho antes, estábamos ambos asustados, pero salió bien. Entretanto Markus había matado a Loli y a mis padrastros. Lo sentimos llegar hasta la puerta de mi cuarto y luego la abrió de una fuerte patada. Venía sonriendo y manchado de sangre. Miró a Micael y luego a mi cuello, soltó una maldición y dijo que debía de ser más rápido en sus asesinatos, pues se le había escapado una cerda. La cerda, claro, era yo. Dicho esto, escupió en el suelo y se marchó. Yo estaba temblando, jamás había visto un ser tan horripilante. Micael me abrazó y me dijo que ya había pasado todo. Después decidimos marcharnos de allí. Ya no había motivos para permanecer en esa casa, pues yo ya no tenía familia… y además ya no era mortal.
Quiero explicarte ahora otra cosa, amiga. Quiero decirte que no debes de temerme porque ahora yo sea una vampiro, jamás podría hacerte daño. Jamás podría hacerle daño a nadie. Se dice que los vampiros son bestias asesinas. Y sí es cierto que hay vampiros que lo son, Markus es un ejemplo, pero no siempre es así. Así como hay humanos bondadosos y hay humanos malvados, en el mundo de los vampiros sucede lo mismo. Si bien es cierto que son los vampiros malvados los que se hacen notar en el mundo humano y por eso a todos los vampiros se nos trata de alimañas, no todos lo somos Paty. Algunos somos buenos vampiros. El secreto está en la capacidad de amar del ser humano anterior al ser vampiro. Si se convierte a un humano que esté pasando por una situación de desamor o a un pobre infeliz que no tenga ninguna ilusión por la vida ni nadie a quién amar, entonces surgirá una bestia, que con los nuevos poderes adquiridos obrará por puro egoísmo o venganza. Pero si se convierte a un ser humano enamorado o capaz de amar: amar a su familia, a sus amigos, a un animal, a una cosa, a una idea … si siente amor por alguien o algo…si ama la vida. Entonces surge un vampiro noble.
No tiene nada que ver en esto el que una persona sea mala o buena. Una mala persona también tiene capacidad para amar, hay asesinos, ladrones, atracadores, que después de haber sido convertidos a vampiros han escogido ser un vampiro noble.
Por eso no debes de temer a todos los vampiros Paty, ser vampiro no es malo; ser un vampiro malvado sí lo es.
Los vampiros nobles no matamos seres humanos para alimentarnos, hay otras formas…entre ellas, matar animales, como también hacen los humanos… los vampiros nobles somos bondadosos y siempre tratamos de usar nuestros poderes para ayudar. Si bien es cierto, tampoco somos una ONG, vivimos nuestras vidas, como hacen la mayoría de los humanos, pero no vamos haciendo daño, al contrario, muchas veces hacemos el bien.
Fíjate que a veces sueño que soy un ángel… soy inmortal, bella, hago el bien… creo que los vampiros nobles somos lo más parecido a un angel en este mundo. No sé si existen los ángeles Paty, pero los vampiros nobles sí; y muchos protegemos a alguien. Yo quiero protegerte a tí.
Cuando éramos niñas y perdimos a nuestros padres en aquel terrible accidente nos preguntamos en donde estaría nuestro ángel de la guarda y porqué había permitido que se murieran nuestros papás. Ahora yo quiero ser tu ángel Paty, si me dejas.
Tenía que contarte todo esto amiga mía, pues ya no quería estar más sin tí ¡Has hecho tanto por mí! Siempre me has cuidado y me has querido tanto! Micael y yo iremos pronto a verte. Ahora estamos en Suecia, pues ya sabes que en ésta época del año aquí apenas hay luz, las noches son mucho más largas que los días y somos muy felices aquí. Cuando vayamos a visitarte tengo algo que proponerte Paty. Quiero darte la oportunidad de ser inmortal. Sé que serías una vampiro noble.
Pues nadie ama más que tú.
8 de marzo de 2008. Engádolle o terceiro capítulo. Velahí vai:
III
Markus.
Mi pasado es complicado y no me gusta recordar. Voy a contártelo todo una vez Paty, mi amor, y después quiero olvidarlo. Yo era un joven normal, con su trabajo, su familia, sus amigos y aficiones…tenia una vida muy tranquila y me gustaba. A pesar de tener muchos amigos, lo cierto es que era una persona bastante solitaria. Mi mayor placer consistía en pasear solo por el parque municipal durante la noche. Al atardecer el parque cerraba sus puertas, pero yo había encontrado un lugar por el cual era muy sencillo colarse. Cada vez que acudía al parque seguía la misma rutina: un paseo bordeando el lago, una visita a la caseta de las ardillas y despues me sentaba a leer un rato en mi banco preferido, bajo la luz de una farola.
“Me llamo Markus”, le dije. Ni me miró. Asintió con la cabeza sin levantar la mirada del libro. “¿Y usted? ¿Cómo se llama?”. “Me llamo Bella”. No podía llamarse de otra manera. “¿Y es usted de por aquí? No la había visto antes ¿Viene al parque muy a menudo?” De nuevo siguió atenta al libro y no levantó la mirada. “Vengo al parque cada noche” dijo, “Me gusta pasear por aquí”. Y de nuevo dejó sin contestar una pregunta. No quise ser demasiado insistente, le di las buenas noches, le dije que había sido un placer hablar con ella y me marché a casa. Esa noche no pegué ojo y al día siguiente no me concentraba en el trabajo, solo pensaba en esa extraña mujer. En cuanto anocheció me dirigi al parque y me senté cerca de las rocas, quería esperar allí a que ella llegase, supongo que creí que si ya estaba yo allí antes de que ella se pusiera a leer, sería más fácil hablar con ella. Estuve esperando como dos horas y no vino, esa noche era muy calurosa y yo estaba cansado asi que por momentos me quedé adormilado, y en una de las veces que desperté, miré a las rocas y alli estaba ella, leyendo. La verdad es que pensé que quizás no había despertado y estaba soñando, pero por primera vez ella dijo algo sin que yo le preguntara y noté que estaba despierto. “¿Qué soñaba?”, dijo. No había soñado nada, pero le dije: “Con usted”. Ella sonrió y dijo: “Miente” y volvió a bajar la cabeza para seguir leyendo. “¿Puedo sentarme a su lado?, le dije. “¿Para qué?”, dijo ella. Me quedé un rato pensando y dije, “Bueno, me gustaría charlar un rato con usted. Me gustaría conocerla mejor”. Ella respondió: “Ah! ¿Por qué no pregunta si quiero charlar con usted directamente?” Otra vez me sentí estúpido al no saber muy bien que decirle. Al final le dije “Bueno, me gustaría mucho charlar con usted”. “Charlemos”, dijo. Y charlamos,
Mi afición por ir al parque cada dos o tres dias para pasear se convirtió en algo habitual y cada noche me encontraba con Bella junto al lago para hablar. Con el tiempo ella se enamoró de mí (yo creo me enamoré de ella la primera vez que me miró a los ojos) y me explicó algo que me provocó una profunda preocupación. Mi preciosa amiga no era una joven como cualquier otra, ella era una joven vampiro. Me quedé tan conmocionadoal escuchar eso que no pude articular palabra en un gran espacio de tiempo. Bella me miró atentamente unos minutos, como esperando que yo dijese algo pero no fui capaz de decir nada y ella se giró y comenzó a llorar. Yo aun no era capaz de decir nada, pero no podia soportar escuchar su llanto y me acerqué para abrazarla mientras pensaba en que ojalá yo fuese como ella, porque la amaba con toda mi alma y quisiera estar junto a ella por toda la eternidad. Entonces ella deshizo nuestro abrazo, me miró fijamente a los ojos y me habló: “¿En verdad me amas Markus? ¿En verdad quisieras ser como yo?”
Y ese fue el día que abandoné mi vida mortal para convertirme en lo que ahora soy.
Todo comenzó el día que Bella decidió ser madre. Tú sabes que los vampiros no tenemos hijos, Paty, la única manera de crear aun niño vampiro es transformar a un niño humano. Pero eso no está bien. Su mente evoluciona, pero su cuerpo no crece y eso suele terminar en tragedia. Pero Bella quería un hijo ante todo y decidió adoptar a un niño humano y criarlo como hijo suyo hasta que alcanzara la madurez para decidir por si mismo si queria seguir siendo mortal o convertirse en un ser como nosotros. Eso no parecía tan descabellado, en aquella época miles de niños se morían de hambre o enfermos en los conventos y en los orfanatos y le haríamos un favor al que adoptásemos, pero entonces estaba totalmente prohibido mezclar el mundo humano con el mundo vampiro. Solo los humanos despues de convertirse a vampiros podían acceder a nuestro mundo y sería una locura traer a un niño humano a nuestro hogar. Bella expuso su idea ante el consejo vampiro, que fue tajantemente rechazada, pero ella no se rindió. Me convenció para llevar a cabo su idea y una noche nos colamos en uno de los orfanatos de la ciudad para robarnos un bebé. Si vieras la cara de felicidad de Bella recorriendo las descuidadas cunitas de los retoños que había en esa sala… Las monjas hacían lo posible por cuidar a esos niños, pero no tenían medios suficientes y sin duda alguna, más de la mitad se morirían.
Al bebé le pusimos de nombre Clara. Clara cumplió los tres años a nuestro lado, oculta en nuestro hogar, pero llegada esa fecha, alguien descubrió nuestro secreto y se lo contó al consejo de vampiros.
Cuando regresé a casa, noté la ausencia de mis dos seres mas amados y enseguida supe lo ocurrido. Cuando me enteré de que estaban muertas enloquecí. Yo también debía de ser juzgado por haber tenido oculta a Clara, pero me escapé de la ciudad. Estaba aturdido. Salí de aquel pais y lo unico que podia ofrecerle al mundo era un profundo odio y mis ganas de acabar con todo. Maté a muchos humanos, los desangraba solo por placer, no por mi necesidad de alimentarme. A veces no los mataba, los convertía a vampiros, leia en sus mentes cuales eran sus seres mas queridos y me regocijaba matandolos uno a uno para hacer sufrir a ese vampiro. Para mi los vampiros eran ahora todos seres despreciables. Todos menos mi amada Bella y ahora estaba muerta. Todos. Yo tambien. Asi vivi siglos de matanza incontrolada, hasta llegar a la actualidad.
Al fin llegué a mi destino y en cuanto llegue a la casa de la joven mate a todos los que me encontre a mi paso hasta que al fin llegue a su habitación. pero al entrar alli, vi mi plan frustrado, pues Micael se había adelantado a mi llegada y había convertido a la chica en vampiro. No podia matarla. Jamás quebranté esa norma. Y no porque la respetara, sino porque sentía una completa repugnancia a mis semejantes y evitaba tener el mínimo contacto con ellos. Me dí cuenta de que había subestimado a Micael, que a pesar de ser un vampiro joven e inexperto me la había jugado y eso me enfureció. Salí de la casa colérico y decidido a acabar con el primer humano que apareciese ante mi y entonces te vi a ti. Te escondías tras unos matorrales en la parte trasera de la casa y en cuanto viste que me dirigía hacia ti echaste a correr hacia un rio cercano. No me hubiera costado nada alcanzarte, pero avancé lentamente para dejar que el miedo te envolviera mucho mas. ¡Cuanto placer sentía al notar el miedo en mis víctimas! Pero cuando al fin te alcancé y te iba a clavar mis colmillos vi tus ojos. Ellos me frenaron. De pronto se veían serenos. No podía percibir miedo alguno y creo que deseabas morir. De repente todo en mi cabeza comenzó a girar y me mareé. Caí al suelo y creo que estuve inconsciente. Al despertar lo primero que vi fueron tus ojos de nuevo. No habías aprovechado mi inconsciencia para marcharte y eso me dejó perplejo, pero no tanto como el notar que de pronto mi odio hacia el mundo había desaparecido, ya no sentía necesidad de matar y entonces me encontré llorando como un crio, abrazado a mis rodillas. Tú me observabas con tus ojos muy abiertos y de pronto me besaste en la frente. Me diste la paz que me faltaba. Y el resto de la historia ya la sabes mi amor.
Tú me devolviste la razón y yo te di la inmortalidad.
Edito a lunes 24 de noviembre de 2008, para añadir el final:
IV
El diario de Paty.
2 de febrero de 2001
Hoy me siento muy feliz. Hace días he recibido una carta de Morgana. ¡Hacía tanto tiempo que no sabía nada de ella! Es fantástico saber que se encuentra bien. Tengo muchas ganas de verla, aunque también siento miedo. No sé como vaya a reaccionar cuando se entere de quién es mi pareja y de que ya no soy mortal.
Morgana, Micael, mi querido Samuel y yo habíamos sido los mejores amigos del mundo, unidos por una desgracia a la edad de 12 años.
Morgana, Samuel y yo éramos vecinos. Los tres habíamos nacido el mismo año. Siempre íbamos juntos a todas partes. Cuando teníamos 4 años coincidimos en la escuelita del pueblo con Micael y enseguida nos hicimos muy amigos. Micael llegó al pueblo de la mano de su padre en un día muy triste para él. Era el entierro de un tío suyo. La única familia que le quedaba a parte de su papá y la viúda de ese hombre. A partir de ese día Micael vivió en el pueblo con su tía, ya que a su padre, aquejado de una muy grave enfermedad, no le quedaba mucho tiempo de vida. Su tía; Rosa, recibió a Micael como a su propio hijo. Ella aún era muy joven, recién se había casado hacía un par de meses y no había tenido tiempo de tener hijos, por lo que Micael fue para ella la esperanza de salir adelante en medio de tanta tristeza. Su sobrino le dió fuerzas para enfrentarse a una vida sin la compañía de su esposo.
El primer día en la escuela para Micael fue muy difícil. No conocía a nadie y se sentía un poco desorientado en un pueblo diferente al suyo. Pero Morgana se acercó rápidamente a él y parece que enseguida conectaron. Acercarse a los demás niños de la escuela le costó más, siempre fué muy tímido. Recuerdo que siendo ya adolescentes todos notábamos que entre él y Morgana había algo especial y a menudo les hacíamos bromas a ambos y les llamábamos “parejita” pero nunca llegó a pasar nada entre ellos, o por lo menos jamás delante de otra gente.
Cuando los cuatro teníamos 12 años pasamos juntos por un trance muy amargo. Un accidente de tráfico nos dejó a todos huérfanos y a Micael además sin familia alguna. Fué la tarde de un sábado en la que mis padres, los padres de Morgana y la tía de Micael iban en un coche, seguidos por los padres de Samuel y los padres de otro compañero del colegio, que iban también en el mismo vehículo. Ese día había una fiesta en el colegio en la que nosotros representábamos una obra de teatro. Nuestros padres venían todos juntos para vernos. Cuando pasaban un puente que hay a unos escasos 5 kilometros de la escuela, el hombre que manejaba un camión que se acercaba de frente perdió el control e invadió el carril contrario, arroyando los vehículos en los que viajaban nuestras familias. Tan sólo sobrevivió la madre de nuestro compañero.
Después del accidente, creímos que nos separarían pero pudimos quedarnos todos en el pueblo. Yo me quedé con unos tios, que vivían en la misma calle que nosotros. Ismael se quedó en su casa, pues tenía un hermano mayor que se convirtió en su tutor. A Morgana la adoptó la familia más rica del pueblo, que se quiso hacer notar en medio de tan tremenda desgracia. Ella nunca fue del todo feliz en esa casa. Y de Micael se hizo cargo la que había sido nuestra maestra en la escuelita del pueblo y con la que vivió hasta que ella falleció, cuando él tenía 20 años.
Cuando teníamos 17 años Samuel y yo nos hicimos novios. Siempre que me quedaba a solas con Morgana le decía que sería genial que ella y Micael también fueran pareja porque así saldríamos los cuatro juntos. Ella siempre me respondía de la misma manera, riéndose y diciendo ¡Pero si ya salimos los cuatro juntos! Y era cierto.
No tenían prisa, pero yo sabía que algún día acabarían juntos. Pasaron unos 4 años y pude comprobarlo.
Con 20 años Micael se fué a estudiar a Austria. Ese año se había muerto nuestra maestra, la que fué su madre desde los doce años y a la que el cuidó con mimo los dos últimos años de su vida, pues ella padecía un cáncer que la postró en una cama.
Micael había prometido regresar pronto, pues él y Morgana no podían pasar mucho tiempo separados. Recuerdo la temporada en la que Morgana pasó un mes en londres estudiando inglés… Micael se pasaba los días resoplando y cada vez que Morgana me llamaba por teléfono casi no hablábamos de otra cosa que no fuera Micael. Y eso que según ellos solo eran amigos.
Pero Micael ya no regresó. Fué como si se lo tragara la tierra y Morgana sufría mucho por eso. Me contó que ya había llegado la hora de estar juntos. Ella le había dejado un papel en el bolsillo de su chaqueta el día que se marchó a Austria confesando lo que sentía y luego había encontrado un mensaje de él en un árbol del cementerio.
Después de mucho tiempo sin noticias de Micael, creció una obsesión en Morgana por encontrarlo. Una mañana la encontraron desquiciada en el cementerio del pueblo diciendo que había visto a Micael y todos la dieron por loca.
La encerraron en casa y yo la visitaba cada día. A mi no me parecía que estuviera loca. Su comportamiento era bastante normal y yo la veía lúcida. Lo único que me parecía extraño era que de pronto se tranquilizara y ya no le interesase salir a buscar a Micael. Era como si hubiera aceptado ella misma que no estaba bien y se hubiera conformado con vivir encerrada.
Un día, el mundo se hundió a mis piés. El hermano de Samuel tuvo un accidente en el mismo puente en el que nuestros padres habían muerto y se había precipitado al vacío con su moto. Samuel que estaba cerca lo vió todo y corrió a lanzarse al río para ayudar a su hermano. Murieron los dos.
Creí morir yo también al enterarme.
No podía decírselo a Morgana. Ya tenía bastante con lo suyo y no sería bueno atormentarla con algo más. Me tragué mi dolor y seguí visitándola para cuidarla. Cuidar de ella era lo que me mantenía viva a mí, que ya lo había perdido casi todo.
Pero un día lo ví. Era Micael. Lo ví entrando en la habitación de Morgana en la noche, cuando yo regresaba a mi casa despues de visitarla. Entonces … ¿Micael estaba aquí? ¿Por qué no se lo habían dicho a nadie? Me quedé muy desconcertada. Parecía que todos se habían vuelto locos de repente. Llegué a pensar que me estaba volviendo loca yo y todo había sido una alucinación. Pero no… al día siguiente lo volví a ver.
No le pregunté a Morgana. Si no me lo había dicho era porque tenía alguna razón. Una noche ella misma me lo confesó. Estoy segura que pensó que yo jamás la creería, pero yo ya lo sabía porque lo había visto con mis propios ojos. Lo que no sabía (y no hubiera creído) es que Micael era ahora un vampiro.
Ese mismo día que Morgana me lo confesó yo había decidido desaparecer. Terminar con mi vida. Lo único que me mantenía con ánimo era ocuparme de Morgana, pero sabía que ahora la dejaba en buenas manos. Ella estaría bien con Micael y yo ya no soportaba más el dolor de haber perdido a Samuel. Estaba dispuesta a suidicidarme.
Me quedé un rato cerca de la ventana de Morgana, en el jardín que había en la parte trasera de la casa, despidiéndome mentalmente de mis dos amigos, deseándoles lo mejor. Deseando reunirme con Ismael.
De pronto vi a Markus, que entonces era un animal, acercándose a mi. Iba a matarme. Era lo que yo estaba buscando. No tuve miedo. Pero no llegó a suceder lo que yo tanto ansiaba.
Entonces encontré a la bestia llorando como un bebé. Me hizo sentir tanta ternura que no me alejé de él. Descubrí al hombre que se ocultaba detrás de la fiera y al final nos salvamos mutuamente.
Ahora tengo miedo de que Morgana descubra que amo al culpable de que ella y Micael se hayan convertido en lo que son. Yo tuve la opción de elegir. A ellos Markus se la negó.
Pero creo que me comprenderán.
V
Micael.
- Samuel hijo mío, siempre haces demasiadas preguntas… jaja No me atosigues, por favor!
- Pero dime papá… ¿Por que me pusisteis Samuel?
- Ya te dije que era el nombre de un amigo muy querido.
- ¿Y donde está ahora ese amigo? Nunca lo he visto! Ninguno de los amigos que me has presentado se llama así!
- Samuel hace tiempo que se murió.
- Pero tu no te mueres ¿verdad papá? Y mamá tampoco!
- No Samuel, no nos morimos.
- ¿Y yo?
- Samuel… jajajaja
- ¿Y yo papá? Dimeee!
- Ya te lo he explicado muchas veces hijo. Un día tu elegirás tu camino. Quizás quieras ser inmortal y quizás no.
- ¿Y por qué no iba a quererlo papá?
- Es complicado Samuel, un día lo entenderás y tendrás capacidad para elegir.
- Pues yo creo que es muy fácil! Yo quiero vivir por siempre!
- Bueno, eso ya lo decidirás.
- Oye papá un día escuché decir que Markus y tú no siempre habíais sido amigos!
- ¿Y que hacías tu fisgando en las conversaciones de mayores? ¿eh?
- Ay papá, dimeeee
- Bueno, digamos que nos conocimos en unas circunstancias difíciles. Pero ya eso no importa. Tu sabes que Paty y Markus son los mejores amigos de papá y mamá.
- ¡ Y Zoe!
- Sí, y su hijita Zoe también, claro! Por cierto ¿Aun no os habéis peleado hoy?
- Mmmm si unas tres veces, pero ya lo hemos solucionado.
- jajajajaja Bueno, está bien.
- Oye papá ¿Tú cuando supiste que te habías enamorado de mamá?
- No me irás a decir que te has enamorado de Zoe!
- Papaaaaá.
- ¿Es así?
- Claro que no! Papá jooo. Contestameee.
- Pues desde la primera vez que la vi.
- ¿Y cuando fue eso?
- En el entierro de un tío mio… pero no vamos a hablar ahora de eso, Samuel.
- ¿Por que?
- Niños! ¿es que no vas a dejar de hacerme preguntas?
- No! ¿Y cuando le dijiste a mamá que estabas enamorado de ella?
- Siempre se lo dije sin palabras. Y creo que ella siempre lo supo. Pero digamos que se lo dije “oficialmente” cuando tenía 20 años y me iba a alejar de ella un tiempo.
- ¿Y por que te alejabas si la querias? ¿Por que no te quedaste con ella?
- Solo me iba un tiempo a estudiar fuera hombre! Volvería enseguida.
- Ah! Y que le dijiste?
- En realidad no le dije nada. Le dejé un mensaje escrito en un árbol.
- ¿Y que decía?
- Volveré. Te quiero.
- ¿Y ella que dijo?
- Ella me esperó.
FIN

karen dixo,
Xuño 1, 2008 a 7:28 am
wow la historia me conmovio mucho puesto que maicol pensaba que markus era un ser despreciable ke mataba solo por gusto y no markus tenia sus razones tenia un corazon lleno de ravia por todo,y luego encontro supongo a paty la amiga de morgana y la encontro es una historia muy linda y a la vez trizte por lo de la compañera de markus y de veritas me gusto y kisiera ser algun dia un vampiro pero creo ke eso es imposible para mi porke ke podria tener yo una simple mortal para aportar a este lindo y magico mundo de la inmortalidad ademas mis ojos sacan lagrimas porke aveces lo deseo tanto ke no me doy cuenta ke por mucho ke desee la inmortalidad tengo una vida a luz del dia y me doleria mucho dejarla bueno me despido y me encanto la histora
rous dixo,
Xuño 16, 2008 a 5:00 am
me parece una historia hermosa en la cual demuestra que todos los vampiros no son malos si no que tambien pueden dar y recibir amor como cualquier humano me encantaria conocer a uno tan noble y tan bueno como micael
mila dixo,
Setembro 22, 2008 a 3:59 pm
la historia estuvo muy interesante pero en verdad existen los vampiros?
alejandra dixo,
Novembro 22, 2008 a 8:13 am
me gusto mucho la historia es muy interesante
demuestra que los vampiros tambien son capaces de amar y ser amados aunque no sean humanos porque no ser humano no significa no tener corazon, al fin y al cabo la mayoria o todos los vampiros fueron humanos alguna vez y no por convertirse en vampiros perdieron la capacidad de amar como cualquier humano.
Fátima dixo,
Novembro 24, 2008 a 1:08 pm
Bueno, después de cierto tiempo sin pasarme por esta pagina del blog, viendo que es una de las mas visitadas y que hay gente interesada en este tipo de relatos, he decicido agradecer vuestras visitas subiendo el final del relato. Gracias a todos.